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Por qué no todo se soluciona estirando

Durante años, cuando alguien sentía rigidez, molestias articulares o limitaciones al moverse, la recomendación más habitual era clara: “tienes que estirar más”.

Sin embargo, la investigación en entrenamiento, fisioterapia y control motor ha demostrado que muchos problemas de movimiento no se solucionan aumentando la flexibilidad, sino mejorando algo igual de importante: la estabilidad y el control del movimiento.

Entender la diferencia entre movilidad y estabilidad es clave para entrenar mejor, prevenir lesiones y mejorar el rendimiento.

¿Qué es realmente la movilidad?

La movilidad suele confundirse con la flexibilidad, pero no son exactamente lo mismo.

  • Flexibilidad: Capacidad pasiva de un músculo para elongarse.
  • Movilidad: Capacidad de una articulación para moverse a través de todo su rango de movimiento con control activo.

Es decir, la movilidad combina varios factores:

  • Flexibilidad muscular
  • Fuerza en rangos amplios
  • Control neuromuscular
  • Coordinación del movimiento

En otras palabras, no basta con poder llegar a una posición; hay que poder controlarla.

Por ejemplo:

Una persona puede tener mucha flexibilidad en la cadera, pero si no tiene fuerza ni control en ese rango, su movilidad funcional será limitada.

¿Qué es la estabilidad?

La estabilidad es la capacidad del cuerpo para controlar el movimiento y mantener una posición adecuada de las articulaciones.

No significa rigidez ni falta de movimiento. Significa control del movimiento.

La estabilidad depende de varios sistemas:

  • fuerza muscular
  • coordinación neuromuscular
  • propiocepción
  • control motor

En el entrenamiento, la estabilidad permite mantener la alineación y el control articular durante un movimiento, reduciendo el riesgo de compensaciones y lesiones.

Un ejemplo sencillo:

  • En una sentadilla profunda, la cadera necesita movilidad.
  • Pero la rodilla y el core necesitan estabilidad.

Si uno de esos elementos falla, el movimiento se altera.

El equilibrio entre movilidad y estabilidad

En el cuerpo humano existe una relación muy interesante entre movilidad y estabilidad.

Simplificando mucho, algunas articulaciones necesitan principalmente movilidad, mientras que otras necesitan principalmente estabilidad.

Un modelo muy conocido en entrenamiento y fisioterapia propone el patrón de la imagen.

Este concepto explica por qué muchas lesiones aparecen cuando alguna articulación intenta hacer el trabajo de otra.

Por ejemplo:

  • Si la cadera pierde movilidad, la zona lumbar puede intentar compensar generando dolor lumbar.

¡Por qué estirar no siempre es la solución!

Muchas veces interpretamos cualquier limitación de movimiento como falta de flexibilidad, cuando en realidad puede tratarse de un problema de estabilidad o control motor.

Por ejemplo:

Caso 1: “Tengo los isquios muy cortos”

A veces no es rigidez real.

El cuerpo puede estar generando tensión muscular como mecanismo de protección, porque percibe falta de estabilidad en la pelvis o en la zona lumbar.

Si simplemente estiramos, no solucionamos el problema real.

Caso 2: Falta de movilidad en el hombro

Si el manguito rotador o la escápula no estabilizan bien la articulación, el cuerpo puede limitar el rango de movimiento para protegerla.

En este caso:   → más estiramientos ≠ mejor movimiento.

La importancia del control motor

Uno de los avances más importantes en ciencias del movimiento en las últimas décadas es la comprensión del control motor.

El cuerpo no solo depende de músculos fuertes o flexibles, sino de cómo el sistema nervioso coordina esos músculos durante el movimiento.

Alteraciones en el control del movimiento se han relacionado con múltiples problemas musculoesqueléticos, especialmente en columna y extremidades.

Por eso, muchos programas modernos de entrenamiento incluyen:

  • ejercicios de estabilidad
  • trabajo de core
  • control de la pelvis
  • estabilidad escapular
  • entrenamiento unilateral

Movilidad sin estabilidad… también es un problema

Tener mucha movilidad sin estabilidad puede ser igual de problemático.

Por ejemplo:

  • hiperlaxitud
  • inestabilidad de hombro
  • rodillas inestables
  • dolor lumbar recurrente

Cuando una articulación tiene mucho rango de movimiento, pero poco control, el riesgo de lesión aumenta porque las estructuras pasivas (ligamentos, cápsula articular) soportan demasiada carga.

Por eso, el objetivo del entrenamiento no debería ser solo mover más, sino mover mejor.

Movilidad sin estabilidad… también es un problema

Tener mucha movilidad sin estabilidad puede ser igual de problemático.

Por ejemplo:

  • hiperlaxitud
  • inestabilidad de hombro
  • rodillas inestables
  • dolor lumbar recurrente

Cuando una articulación tiene mucho rango de movimiento, pero poco control, el riesgo de lesión aumenta porque las estructuras pasivas (ligamentos, cápsula articular) soportan demasiada carga.

Por eso, el objetivo del entrenamiento no debería ser solo mover más, sino mover mejor.

¿Cómo entrenar movilidad y estabilidad de forma inteligente?

Un enfoque eficaz suele incluir tres pasos:

  1. Restaurar movilidad donde falta

Ejemplos:

  • movilidad de tobillo
  • movilidad de cadera
  • extensión torácica
  1. Mejorar estabilidad en articulaciones clave

Ejemplos:

  • core anti-extensión y anti-rotación
  • estabilidad escapular
  • control de rodilla

El entrenamiento de estabilidad del tronco ha demostrado mejorar el control del movimiento y la funcionalidad en diferentes poblaciones deportivas.

  1. Integrar el movimiento

Finalmente, todo debe integrarse en movimientos globales:

  • sentadillas
  • zancadas
  • levantamientos
  • movimientos unilaterales
  • patrones atléticos

Aquí es donde el cuerpo aprende a coordinar movilidad y estabilidad al mismo tiempo.

La clave: moverse bien

El objetivo del entrenamiento moderno no es simplemente:

  • estirar más
  • ser más flexible
  • o ser más fuerte.

El objetivo es moverse con eficiencia. Eso implica:

  • movilidad suficiente
  • estabilidad adecuada
  • buen control motor
  • fuerza en todo el rango de movimiento.

Cuando estas piezas encajan, el cuerpo funciona mejor, el riesgo de lesión disminuye y el rendimiento mejora.

Conclusión

Estirar puede ser útil, pero no es la solución para todos los problemas de movimiento.

Muchas limitaciones no aparecen por falta de flexibilidad, sino por falta de estabilidad o control neuromuscular.

Por eso, un buen programa de entrenamiento debe buscar siempre el equilibrio entre:

movilidad + estabilidad + control del movimiento

Porque al final, no se trata solo de mover más, sino de mover mejor.

Bibliografía

  • Adelsberger, R. et al. (2014). Effects of stretching and warm-up routines on stability during weightlifting. Journal of Strength and Conditioning Research.
  • Comerford, M., & Mottram, S. (2001). Movement and stability dysfunction – contemporary developments. Manual Therapy.
  • Villaquirán-Hurtado, A. et al. (2020). Flexibilidad, equilibrio dinámico y estabilidad del core para la prevención de lesiones deportivas. Revista Salud.
  • Zulhasniati, Z. et al. (2024). Effect of improving lumbar mobility and spinal stability through core stability training.
  • Robertson, M. (2007). Mobility–Stability concept in human movement.
  • Cook, G. (2010). Movement: Functional Movement Systems.
  • Kisner, C., & Colby, L. (2017). Therapeutic Exercise: Foundations and Techniques.